Es imposible guardar secretos, mantener en el anonimato parte de una vida y construir sueños e ilusiones falsos. La necesidad imperiora de amar y ser amado, la necesidad imperiosa del perdón, la necesidad imperiosa de querer ser, de sentir tu propia existencia... te devuelve a tu pasado te enfrenta con tus fantasmas haciendo temblar tu presente y derrumbando tu falsa verdad. Sólo hay una salida ante tal desgracia: redimirse ante uno mismo, agachar la cabeza y seguir viviendo, porque todo el mundo comete errores y todos somos dignos del perdón.
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